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composición y dosificación ▸ Descubra si Neuroaid es adecuado para usted Acerca NeuroAiD es un tratamiento oral que ayuda a los pacientes de accidentes cerebrovasculares y lesiones cerebrales traumáticas que sufren déficits establecidos a recuperar su independencia funcional además de terapias de rehabilitación y ejercicios. Ictus vertebrobasilar
isquemia

El ictus vertebrobasilar es un tipo de accidente cerebrovascular que afecta a la circulación posterior del cerebro, una región encargada de controlar funciones esenciales como el equilibrio, la coordinación, la visión, la respiración y el nivel de conciencia. Aunque representa un porcentaje menor de los ictus en comparación con los que afectan la circulación anterior, puede tener consecuencias graves si no se diagnostica y trata de forma precoz.

¿Qué es un ictus vertebrobasilar?

Un ictus vertebrobasilar ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo en las arterias vertebrales o en la arteria basilar. Estas arterias forman parte de la circulación posterior del cerebro y suministran sangre a estructuras fundamentales como:

  • El tronco encefálico.
  • El cerebelo.
  • Los lóbulos occipitales.
  • Parte del tálamo.

Cuando una de estas arterias se obstruye o se rompe, las células cerebrales dejan de recibir oxígeno y nutrientes, lo que puede provocar daño neurológico.

Anatomía del sistema vertebrobasilar

Ictus vertebrobasilar

Las dos arterias vertebrales ascienden por el cuello y se unen en la base del cerebro para formar la arteria basilar.

Desde ella nacen varias ramas que irrigan diferentes estructuras cerebrales responsables de funciones vitales como:

  • La respiración.
  • El ritmo cardíaco.
  • El equilibrio.
  • La coordinación de los movimientos.
  • Los movimientos oculares.
  • La visión.

Por este motivo, un ictus vertebrobasilar puede producir síntomas muy diferentes a los de otros tipos de accidente cerebrovascular.

Causas del ictus vertebrobasilar

Las causas más frecuentes incluyen:

  • Aterosclerosis de las arterias vertebrales o basilar.
  • Formación de coágulos sanguíneos.
  • Embolias procedentes del corazón.
  • Disección de la arteria vertebral.
  • Hipertensión arterial.
  • Enfermedades de los vasos sanguíneos.
  • Trastornos de la coagulación.

En personas jóvenes, una de las causas más importantes es la disección de la arteria vertebral, que puede aparecer tras traumatismos cervicales o movimientos bruscos del cuello.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo son similares a los de otros tipos de ictus:

  • Hipertensión arterial.
  • Diabetes mellitus.
  • Colesterol elevado.
  • Tabaquismo.
  • Obesidad.
  • Sedentarismo.
  • Fibrilación auricular.
  • Edad avanzada.
  • Enfermedad cardiovascular.

Controlar estos factores reduce significativamente el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.

Síntomas del ictus vertebrobasilar

Los síntomas pueden variar según la zona afectada, pero algunos son especialmente característicos.

Mareo intenso

Uno de los síntomas más frecuentes es un mareo de aparición brusca que puede acompañarse de sensación de giro o inestabilidad.

Problemas de equilibrio

Muchas personas presentan dificultad para caminar o mantenerse de pie.

Visión doble

La diplopía o visión doble es un signo relativamente frecuente cuando se afectan los nervios que controlan los movimientos oculares.

Alteraciones visuales

También pueden aparecer:

  • Visión borrosa.
  • Pérdida parcial del campo visual.
  • Dificultad para enfocar.

Dificultad para hablar

Algunos pacientes presentan disartria, es decir, dificultad para pronunciar las palabras correctamente.

Problemas para tragar

La disfagia puede aumentar el riesgo de aspiración y requiere una valoración médica temprana.

Debilidad

Puede aparecer pérdida de fuerza en uno o ambos lados del cuerpo.

Alteración del nivel de conciencia

En los casos más graves pueden presentarse somnolencia intensa, confusión o pérdida de conciencia.

¿Cómo se diagnostica?

Ictus vertebrobasilar

El diagnóstico comienza con una exploración neurológica completa y la realización de pruebas de imagen.

Las más utilizadas son:

  • Tomografía computarizada (TAC).
  • Resonancia magnética (RM).
  • Angio-TAC.
  • Angiorresonancia.
  • Ecografía Doppler de las arterias vertebrales.
  • Estudios cardíacos para buscar un posible origen embólico.

En algunos casos, las lesiones de la circulación posterior pueden ser difíciles de identificar en un TAC realizado muy poco tiempo después del inicio de los síntomas, por lo que pueden requerirse estudios adicionales.

Tratamiento

El tratamiento depende del tipo de ictus y del tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas.

Cuando el ictus es isquémico y el paciente cumple determinados criterios, pueden emplearse terapias destinadas a restablecer el flujo sanguíneo.

Posteriormente, el tratamiento suele centrarse en:

  • Prevenir nuevos accidentes cerebrovasculares.
  • Controlar los factores de riesgo.
  • Iniciar un programa de rehabilitación.
  • Tratar las posibles complicaciones.

Cada paciente requiere un plan terapéutico individualizado.

Rehabilitación

La rehabilitación desempeña un papel fundamental en la recuperación.

Según las secuelas presentes, puede incluir:

  • Fisioterapia para mejorar la movilidad y el equilibrio.
  • Terapia ocupacional para recuperar la autonomía.
  • Logopedia para trabajar el habla y la deglución.
  • Rehabilitación vestibular cuando persisten los problemas de equilibrio.

La intensidad y duración del tratamiento dependerán de las necesidades de cada persona.

Pronóstico

El pronóstico es muy variable.

Algunos pacientes presentan una recuperación prácticamente completa, mientras que otros pueden desarrollar secuelas permanentes.

La evolución depende de diversos factores, entre ellos:

  • El tamaño del área afectada.
  • La rapidez con la que comenzó el tratamiento.
  • La edad.
  • El estado general de salud.
  • La localización exacta de la lesión.

Un tratamiento precoz mejora significativamente las posibilidades de recuperación.

Conclusión

El ictus vertebrobasilar afecta a la circulación posterior del cerebro y puede comprometer funciones esenciales como el equilibrio, la coordinación, la visión y el nivel de conciencia. Sus síntomas pueden diferir de los observados en otros tipos de ictus, por lo que reconocerlos de forma temprana resulta fundamental. Un diagnóstico rápido, un tratamiento adecuado y un programa de rehabilitación adaptado a cada paciente son factores clave para mejorar el pronóstico y favorecer la recuperación funcional.

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