La Escala de Fugl-Meyer es una de las herramientas más utilizadas para evaluar la recuperación motora de las personas que han sufrido un accidente cerebrovascular (ACV). Se considera una de las escalas de referencia en rehabilitación neurológica porque permite medir de forma objetiva el grado de afectación y la evolución de distintas funciones del organismo.
Esta evaluación ayuda a conocer cómo ha afectado el ACV al movimiento, la sensibilidad, el equilibrio y la coordinación, proporcionando información útil para seguir la evolución del paciente a lo largo del proceso de recuperación.
¿Qué es la Escala de Fugl-Meyer?

La Escala de Fugl-Meyer, conocida internacionalmente como Fugl-Meyer Assessment (FMA), fue desarrollada específicamente para valorar las secuelas de un accidente cerebrovascular.
Su objetivo es analizar diferentes funciones neurológicas mediante una serie de pruebas estandarizadas que permiten obtener una puntuación sobre el estado funcional del paciente.
Gracias a esta evaluación, los profesionales pueden comparar los resultados obtenidos en distintos momentos y observar si existe una mejora o un cambio en la recuperación.
¿Qué evalúa la Escala de Fugl-Meyer?
La escala analiza varios aspectos que suelen verse afectados tras un ACV.
Entre ellos se encuentran:
- Función motora del brazo.
- Función motora de la pierna.
- Equilibrio.
- Sensibilidad.
- Movilidad de las articulaciones.
- Presencia de dolor durante el movimiento.
Cada uno de estos apartados se evalúa por separado, ofreciendo una visión global del estado neurológico y funcional del paciente.
¿Cómo se realiza la evaluación?
Durante la prueba, el profesional solicita al paciente que realice diferentes movimientos con los brazos y las piernas, además de valorar la capacidad para mantener determinadas posiciones y responder a distintos estímulos sensitivos.
La evaluación sigue un protocolo estandarizado, lo que permite que los resultados sean comparables entre diferentes valoraciones.
Dependiendo del estado del paciente, la exploración suele requerir entre 30 y 45 minutos.
¿Cómo se puntúa?
Cada ejercicio recibe una puntuación según el grado de ejecución observado.
Generalmente se utiliza la siguiente escala:
- 0 puntos: no puede realizar el movimiento.
- 1 punto: realiza el movimiento de forma parcial.
- 2 puntos: realiza el movimiento correctamente.
La suma de todas las pruebas constituye la puntuación final.
La versión completa de la Escala de Fugl-Meyer alcanza un máximo de 226 puntos, distribuidos entre los distintos apartados evaluados.
¿Qué significa la puntuación?
La puntuación refleja el grado de afectación funcional tras el accidente cerebrovascular.
En términos generales, una puntuación más alta indica una mejor capacidad motora y una menor afectación neurológica, mientras que una puntuación más baja refleja una mayor limitación funcional.
Más que un valor aislado, esta escala resulta especialmente útil cuando se compara la evolución del mismo paciente a lo largo del tiempo.
¿Por qué se utiliza en pacientes con ACV?
El accidente cerebrovascular puede afectar al movimiento, la coordinación, la sensibilidad y el equilibrio de formas muy diferentes.
La Escala de Fugl-Meyer permite valorar estas alteraciones mediante un sistema estructurado y reproducible, facilitando el seguimiento de la recuperación durante las distintas fases de la rehabilitación.
Además, es una de las herramientas más empleadas en estudios clínicos relacionados con la recuperación tras un ACV, ya que ofrece una medida objetiva de la función motora.
Diferencias con otras escalas

Existen diversas escalas utilizadas en rehabilitación neurológica, pero cada una tiene un objetivo diferente.
Por ejemplo, la Escala de Berg está orientada principalmente al equilibrio y al riesgo de caídas, mientras que la Escala de Barthel evalúa la capacidad para realizar actividades básicas de la vida diaria.
La Escala de Fugl-Meyer, en cambio, se centra especialmente en la valoración de la función motora y de las alteraciones neurológicas derivadas del accidente cerebrovascular.
Por este motivo, es habitual que varias escalas se utilicen de forma complementaria durante la evaluación de un mismo paciente.
Esta herramienta forma parte de la práctica clínica en numerosos centros especializados en rehabilitación neurológica.
Entre los profesionales que la emplean con mayor frecuencia se encuentran:
- Médicos rehabilitadores.
- Fisioterapeutas.
- Terapeutas ocupacionales.
- Neurólogos.
- Equipos de investigación clínica.
Su utilización permite disponer de una medida objetiva para documentar la evolución funcional de los pacientes.
¿Tiene limitaciones?
Aunque es una de las escalas más completas para valorar las secuelas motoras del ACV, también presenta algunas limitaciones.
Su aplicación requiere tiempo y formación específica para garantizar que la evaluación sea correcta. Además, está diseñada principalmente para personas que han sufrido un accidente cerebrovascular, por lo que no siempre resulta adecuada para otras enfermedades neurológicas.
A pesar de ello, continúa siendo una de las herramientas con mayor respaldo científico para medir la recuperación motora tras un ACV.
¿Quién utiliza la Escala de Fugl-Meyer?
Conclusión
La Escala de Fugl-Meyer es una herramienta clínica diseñada para evaluar la recuperación motora y neurológica de las personas que han sufrido un accidente cerebrovascular. Mediante una valoración estructurada del movimiento, la sensibilidad, el equilibrio, el dolor y la movilidad articular, permite conocer el grado de afectación funcional y seguir la evolución del paciente a lo largo del proceso de rehabilitación. Su fiabilidad y su amplio uso en la práctica clínica la convierten en una de las escalas más importantes en el ámbito de la rehabilitación neurológica.
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