El infarto lacunar profundo es un tipo de accidente cerebrovascular isquémico que afecta a las pequeñas arterias que irrigan las zonas profundas del cerebro. Aunque estas lesiones suelen ser de pequeño tamaño, pueden provocar síntomas importantes dependiendo de la región cerebral comprometida.
Este tipo de infarto representa una proporción significativa de los ictus isquémicos y está estrechamente relacionado con factores de riesgo como la hipertensión arterial y la diabetes. Conocer sus características permite identificar los síntomas de forma precoz e iniciar el tratamiento lo antes posible.
¿Qué es un infarto lacunar profundo?

Un infarto lacunar profundo se produce cuando una de las pequeñas arterias perforantes del cerebro se obstruye, interrumpiendo el aporte de oxígeno y nutrientes a una zona específica del tejido cerebral.
Estas arterias irrigan estructuras profundas como:
- La cápsula interna.
- Los ganglios basales.
- El tálamo.
- La corona radiata.
- El tronco encefálico.
Al tratarse de vasos de pequeño calibre, las lesiones suelen medir menos de 15 milímetros de diámetro, aunque sus consecuencias pueden ser relevantes según la función de la zona afectada.
¿Cuáles son las causas?
La causa más frecuente es el daño progresivo de las pequeñas arterias cerebrales, conocido como enfermedad de pequeño vaso.
Los principales factores de riesgo son:
- Hipertensión arterial.
- Diabetes mellitus.
- Colesterol elevado.
- Tabaquismo.
- Edad avanzada.
- Obesidad.
- Sedentarismo.
La hipertensión mantenida durante años es el factor que con mayor frecuencia favorece la aparición de un infarto lacunar.
Síntomas del infarto lacunar profundo
Los síntomas suelen aparecer de forma brusca y dependen de la localización de la lesión.
Entre los más habituales se encuentran:
Debilidad de un lado del cuerpo
Alteraciones sensitivas
Algunas personas presentan:
- Hormigueo.
- Entumecimiento.
- Disminución de la sensibilidad.
- Sensación de acorchamiento.
Dificultad para hablar
Cuando determinadas vías nerviosas se ven afectadas, puede aparecer disartria, es decir, dificultad para articular correctamente las palabras.
Problemas de coordinación
En algunos casos se observa torpeza al caminar o dificultad para realizar movimientos precisos.
Síndromes lacunares
Los infartos lacunares pueden manifestarse mediante diferentes síndromes clínicos, entre ellos:
- Síndrome motor puro.
- Síndrome sensitivo puro.
- Síndrome sensitivo-motor.
- Ataxia con hemiparesia.
- Disartria con torpeza de la mano.
Estos patrones ayudan al neurólogo a orientar el diagnóstico.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico combina la exploración neurológica con pruebas de imagen.
Las más utilizadas son:
- Tomografía computarizada (TAC).
- Resonancia magnética (RM), especialmente útil para detectar lesiones pequeñas.
- Estudios de los vasos sanguíneos cuando están indicados.
- Analíticas para identificar factores de riesgo.
Además, el médico evaluará antecedentes personales como hipertensión, diabetes o enfermedades cardiovasculares.
Tratamiento del infarto lacunar profundo
El tratamiento dependerá del momento en que el paciente llegue al hospital y de las características del ictus.
Entre las medidas habituales se incluyen:
- Tratamiento específico del ictus en fase aguda cuando está indicado.
- Control de la presión arterial.
- Control de la glucemia.
- Medicación para prevenir nuevos eventos cerebrovasculares.
- Corrección de los factores de riesgo cardiovascular.
Una vez estabilizado el paciente, comienza la fase de rehabilitación.
Recuperación y rehabilitación
La recuperación varía de una persona a otra. Muchos pacientes presentan una evolución favorable, especialmente cuando el infarto afecta a una zona pequeña y el tratamiento se inicia rápidamente.
La rehabilitación puede incluir:
- Fisioterapia para recuperar la fuerza y la movilidad.
- Terapia ocupacional para mejorar la autonomía.
- Logopedia si existen dificultades para hablar o tragar.
- Rehabilitación cognitiva cuando aparecen alteraciones de atención o memoria.
La intensidad del programa dependerá de las secuelas presentes.
¿Qué secuelas puede dejar?

Aunque algunos pacientes se recuperan completamente, otros pueden presentar secuelas como:
- Debilidad persistente.
- Alteraciones de la sensibilidad.
- Problemas de equilibrio.
- Lentitud motora.
- Fatiga.
- Dificultad para realizar movimientos finos.
La rehabilitación precoz puede contribuir a reducir el impacto funcional de estas secuelas.
¿Se puede prevenir?
Sí. La prevención se basa principalmente en controlar los factores de riesgo vascular.
Las principales recomendaciones incluyen:
- Mantener la presión arterial bajo control.
- Controlar la diabetes.
- Reducir el colesterol cuando sea necesario.
- No fumar.
- Realizar actividad física de forma regular.
- Mantener una alimentación equilibrada.
- Acudir a las revisiones médicas periódicas.
Adoptar estos hábitos puede disminuir significativamente el riesgo de sufrir un nuevo ictus.
Conclusión
El infarto lacunar profundo es un tipo de ictus que afecta a las pequeñas arterias del cerebro y puede provocar alteraciones motoras, sensitivas o del habla. Aunque las lesiones suelen ser pequeñas, un diagnóstico precoz, el tratamiento adecuado y un programa de rehabilitación individualizado son fundamentales para favorecer la recuperación y reducir el riesgo de futuros eventos cerebrovasculares.
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