Inicio Acerca ▾ Biblioteca contacto pedido Acerca de NeuroAiD ▸ estudios clínicos ▸ perfil de seguridad ▸ Profesional médico
composición y dosificación ▸ Descubra si Neuroaid es adecuado para usted Acerca NeuroAiD es un tratamiento oral que ayuda a los pacientes de accidentes cerebrovasculares y lesiones cerebrales traumáticas que sufren déficits establecidos a recuperar su independencia funcional además de terapias de rehabilitación y ejercicios. Síndrome de Déjerine-Roussy: infarto del tálamo altera la sensibilidad
isquemia

El síndrome de Déjerine-Roussy, también conocido como síndrome de dolor talámico, es un trastorno neurológico que puede aparecer tras un infarto que afecta al tálamo. Se caracteriza por una combinación de pérdida inicial de la sensibilidad seguida, en muchos casos, por la aparición de dolor persistente en el lado contrario del cuerpo.

Aunque es una complicación poco frecuente del ictus, puede afectar de forma significativa la calidad de vida debido a las alteraciones sensitivas y al dolor neuropático que puede desarrollarse meses después de la lesión.

¿Qué es el síndrome de Déjerine-Roussy?

Síndrome de Déjerine-Roussy

El síndrome de Déjerine-Roussy es una consecuencia de una lesión en el tálamo, una estructura profunda del cerebro encargada de procesar y transmitir gran parte de la información sensitiva hacia la corteza cerebral.

Cuando determinadas regiones del tálamo resultan dañadas por un infarto o, con menor frecuencia, por una hemorragia, el procesamiento de los estímulos sensitivos puede alterarse de forma importante.

¿Qué causa el síndrome de Déjerine-Roussy?

La causa más frecuente es un infarto talámico secundario a la obstrucción de pequeñas arterias perforantes.

Otras posibles causas incluyen:

  • Hemorragia talámica.
  • Enfermedad de pequeño vaso cerebral.
  • Malformaciones vasculares.
  • Tumores.
  • Traumatismos.
  • Procesos inflamatorios poco frecuentes.

La localización exacta de la lesión dentro del tálamo influye en el tipo e intensidad de los síntomas.

Síntomas principales

Los síntomas suelen aparecer en dos fases.

Fase inicial

Durante los primeros días o semanas pueden presentarse:

  • Disminución de la sensibilidad en el lado contrario del cuerpo.
  • Alteración de la percepción del tacto.
  • Disminución de la sensibilidad al dolor y la temperatura.
  • Sensación de entumecimiento.

Fase tardía

Con el paso del tiempo algunos pacientes desarrollan:

  • Dolor persistente en el lado afectado.
  • Sensación de quemazón.
  • Hipersensibilidad al tacto.
  • Dolor desencadenado por estímulos habitualmente no dolorosos.
  • Hormigueo.
  • Alteraciones de la percepción térmica.

No todos los pacientes desarrollan dolor talámico, aunque cuando aparece puede ser una de las manifestaciones más limitantes.

¿Por qué aparece el dolor?

El tálamo actúa como un centro de procesamiento de la información sensitiva.

Cuando sus circuitos se lesionan, la transmisión de las señales nerviosas puede alterarse, haciendo que estímulos normales sean interpretados de forma anómala por el cerebro.

Este fenómeno explica la aparición del denominado dolor central postictus, una forma de dolor neuropático asociada a lesiones del sistema nervioso central.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la combinación de:

  • Antecedentes de ictus o lesión talámica.
  • Exploración neurológica.
  • Evaluación de las alteraciones sensitivas.
  • Características del dolor.

Las pruebas de imagen más utilizadas son:

  • Resonancia magnética cerebral.
  • Tomografía computarizada.
  • Estudios vasculares cuando existe sospecha de enfermedad cerebrovascular.

Estas exploraciones permiten confirmar la localización de la lesión responsable.

Tratamiento

El tratamiento depende tanto del ictus inicial como de las manifestaciones posteriores.

El manejo puede incluir:

  • Tratamiento específico del accidente cerebrovascular.
  • Medicamentos indicados para el dolor neuropático cuando el especialista lo considera apropiado.
  • Programas de rehabilitación neurológica.
  • Terapia ocupacional.
  • Apoyo psicológico para facilitar la adaptación a los síntomas persistentes.

El tratamiento suele individualizarse según las características de cada paciente.

Pronóstico

Síndrome de Déjerine-Roussy

La evolución es muy variable.

Algunos pacientes recuperan gran parte de la sensibilidad durante los primeros meses, mientras que otros desarrollan dolor neuropático persistente que puede mantenerse durante años.

Factores como el tamaño de la lesión, la localización exacta dentro del tálamo y la respuesta al tratamiento influyen en la evolución clínica.

Diferencias con otros síndromes talámicos

El síndrome de Déjerine-Roussy forma parte de los síndromes asociados al daño del tálamo, pero presenta características particulares.

Se diferencia de otros infartos talámicos porque:

  • El dolor neuropático aparece tras la lesión inicial.
  • Existe alteración del procesamiento sensitivo central.
  • La hipersensibilidad puede coexistir con pérdida parcial de sensibilidad.
  • Los síntomas afectan habitualmente al lado contrario del cuerpo.

Estas características permiten distinguirlo de otros trastornos sensitivos secundarios al ictus.

Conclusión

El síndrome de Déjerine-Roussy es una complicación neurológica asociada principalmente al infarto del tálamo. Se caracteriza por alteraciones sensitivas que pueden evolucionar hacia dolor neuropático persistente en el lado contrario del cuerpo. Reconocer este síndrome permite comprender mejor las consecuencias que determinadas lesiones talámicas pueden tener sobre el procesamiento de la sensibilidad y la percepción del dolor.

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