El síndrome de Wallenberg, también conocido como síndrome bulbar lateral o síndrome medular lateral, es uno de los síndromes neurológicos más conocidos del tronco encefálico. Se produce cuando una lesión interrumpe el flujo sanguíneo hacia la parte lateral del bulbo raquídeo, generalmente como consecuencia de un ictus isquémico.
Su combinación característica de alteraciones sensitivas, problemas de equilibrio y dificultad para tragar permite identificar con bastante precisión la localización de la lesión.
¿Qué es el síndrome de Wallenberg?

El síndrome de Wallenberg es un trastorno neurológico causado por un infarto que afecta la región lateral del bulbo raquídeo.
Fue descrito por el neurólogo alemán Adolf Wallenberg y constituye uno de los síndromes alternos del tronco cerebral más frecuentes.
La lesión compromete varias estructuras importantes, entre ellas:
- Los núcleos vestibulares.
- El núcleo ambiguo.
- El tracto espinotalámico.
- El núcleo espinal del trigémino.
- El pedúnculo cerebeloso inferior.
- Las fibras simpáticas descendentes.
La afectación simultánea de estas estructuras explica la gran variedad de síntomas que pueden aparecer.
¿Dónde se localiza la lesión?
La lesión se encuentra en la porción lateral del bulbo raquídeo, una región que participa en funciones esenciales como:
- El equilibrio.
- La coordinación.
- La deglución.
- La sensibilidad facial.
- El procesamiento del dolor y la temperatura.
Debido a esta localización, el síndrome presenta síntomas tanto en la cara como en el resto del cuerpo.
¿Cuál es la causa más frecuente?
La mayoría de los casos se producen por la obstrucción de la arteria cerebelosa posteroinferior (PICA) o de la arteria vertebral, que irrigan esta región del tronco encefálico.
Entre las causas más habituales se encuentran:
- Ictus isquémico.
- Disección de la arteria vertebral.
- Aterosclerosis.
- Embolias.
- Enfermedad de pequeños vasos.
Con menor frecuencia puede aparecer tras hemorragias, tumores o procesos inflamatorios.
Síntomas del síndrome de Wallenberg
Los síntomas suelen comenzar de manera repentina cuando el origen es vascular.
Vértigo intenso
Uno de los síntomas iniciales más frecuentes es:
- Sensación de giro.
- Náuseas.
- Vómitos.
- Dificultad para mantenerse de pie.
Estas manifestaciones aparecen por la afectación de los núcleos vestibulares.
Problemas de equilibrio
El compromiso del pedúnculo cerebeloso inferior provoca:
- Ataxia.
- Marcha inestable.
- Dificultad para coordinar movimientos.
- Tendencia a desviarse hacia un lado al caminar.
Dificultad para tragar
Cuando el núcleo ambiguo resulta afectado pueden aparecer:
- Disfagia.
- Disartria.
- Voz ronca.
- Alteraciones para toser de forma eficaz.
Estos síntomas son especialmente característicos del síndrome de Wallenberg.
Alteraciones de la sensibilidad
Es habitual encontrar un patrón sensitivo cruzado:
En la cara, del mismo lado de la lesión:
- Disminución de la sensibilidad al dolor.
- Disminución de la percepción de la temperatura.
En el lado contrario del cuerpo:
- Pérdida de la sensibilidad al dolor.
- Disminución de la percepción térmica.
Este patrón es uno de los hallazgos más útiles durante la exploración neurológica.
Síndrome de Horner
La lesión de las fibras simpáticas descendentes puede producir:
- Caída del párpado.
- Pupila pequeña.
- Disminución de la sudoración en un lado de la cara.
No todos los pacientes presentan este conjunto completo de síntomas, pero cuando aparece ayuda a confirmar la localización de la lesión.
Otros síntomas posibles

Dependiendo del tamaño del infarto también pueden observarse:
- Hipo persistente.
- Movimientos oculares anormales.
- Nistagmo.
- Alteraciones del gusto.
- Fatiga durante la marcha.
La fuerza muscular suele mantenerse relativamente conservada, ya que el tracto corticoespinal normalmente no resulta afectado.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se basa en la exploración neurológica y las pruebas de imagen.
La resonancia magnética cerebral permite identificar el infarto en la mayoría de los casos, especialmente mediante secuencias de difusión.
Además, pueden realizarse:
- Angio-RM.
- Angio-TC.
- Tomografía computarizada.
- Estudios vasculares de las arterias vertebrales.
El patrón clínico característico suele orientar el diagnóstico incluso antes de disponer de las imágenes.
Diferencias con otros síndromes del tronco encefálico
El síndrome de Wallenberg puede confundirse con otros síndromes neurológicos que afectan el tronco cerebral, aunque presenta características propias.
Entre ellos destacan:
Síndrome de Dejerine
Produce:
- Debilidad del lado contrario del cuerpo.
- Parálisis de la lengua.
- Alteración de la sensibilidad profunda.
Síndrome de Claude
Síndrome de Weber
Predomina:
- Parálisis del nervio oculomotor.
- Hemiplejia contralateral.
La localización exacta de la lesión determina qué estructuras nerviosas resultan afectadas y, por tanto, qué síntomas aparecen.
Evolución y pronóstico
La evolución depende de factores como:
- El tamaño del infarto.
- La rapidez del diagnóstico.
- La edad del paciente.
- La presencia de otras enfermedades vasculares.
Muchos pacientes experimentan una mejoría gradual del equilibrio y de la coordinación durante los meses posteriores, aunque algunas alteraciones de la deglución o de la sensibilidad pueden persistir durante más tiempo.
Rehabilitación
La rehabilitación suele adaptarse a los déficits presentes en cada persona e incluye diferentes áreas de tratamiento.
Entre las intervenciones más habituales se encuentran:
- Fisioterapia para mejorar la marcha y el equilibrio.
- Terapia ocupacional para recuperar la funcionalidad diaria.
- Logopedia para tratar la disfagia y la disartria.
- Ejercicios destinados a mejorar la coordinación.
La recuperación suele ser progresiva y requiere un seguimiento continuado por parte de un equipo multidisciplinar.
Conclusión
El síndrome de Wallenberg es un síndrome neurológico causado habitualmente por un infarto en la región lateral del bulbo raquídeo. La combinación de vértigo, alteraciones del equilibrio, dificultad para tragar, pérdida de sensibilidad y síndrome de Horner constituye un patrón clínico muy característico que permite localizar la lesión en el tronco encefálico. El reconocimiento precoz de estos signos es fundamental para orientar el diagnóstico y planificar la rehabilitación más adecuada.
Si necesita información sobre NeuroAiD II, puede rellenar este formulario de contacto
"*" señala los campos obligatorios