El síndrome de Weber es un síndrome neurológico poco frecuente que aparece cuando una lesión afecta la parte ventral del mesencéfalo, una región del tronco encefálico encargada de transmitir las señales motoras entre el cerebro y el resto del organismo. Su rasgo más característico es la combinación de una parálisis del tercer par craneal en el mismo lado de la lesión y una debilidad en el lado contrario del cuerpo.
¿Qué es el síndrome de Weber?

El síndrome de Weber es un síndrome alterno del mesencéfalo producido por una lesión que compromete simultáneamente:
- El nervio oculomotor (III par craneal).
- El tracto corticoespinal.
- En algunos casos, el tracto corticonuclear.
Esta combinación provoca alteraciones oculares en un lado y déficits motores en el lado opuesto del cuerpo.
¿Dónde se localiza la lesión?
La lesión se encuentra en la porción ventral del mesencéfalo, concretamente en la región de los pedúnculos cerebrales.
Esta zona contiene numerosas fibras nerviosas responsables de:
- El movimiento voluntario.
- La movilidad facial.
- El control de los músculos del ojo.
- La transmisión de información entre la corteza cerebral y la médula espinal.
Una lesión en esta área produce un cuadro neurológico muy característico.
¿Cuál es la causa más frecuente?
La causa principal es un ictus isquémico que afecta pequeñas ramas de la arteria cerebral posterior.
Otras causas menos frecuentes incluyen:
- Hemorragias del mesencéfalo.
- Tumores.
- Esclerosis múltiple.
- Malformaciones vasculares.
- Traumatismos craneoencefálicos.
La rapidez de aparición de los síntomas suele orientar hacia un origen vascular.
Síntomas del síndrome de Weber
El inicio suele ser brusco cuando la causa es un infarto cerebral.
Parálisis del tercer par craneal
La afectación del nervio oculomotor produce síntomas en el mismo lado de la lesión:
- Caída del párpado (ptosis).
- Dificultad para mover el ojo.
- Visión doble.
- Pupila dilatada.
- Desviación del ojo hacia abajo y hacia fuera.
Estos signos son consecuencia de la pérdida del control de varios músculos oculares.
Debilidad en el lado contrario del cuerpo
La lesión del tracto corticoespinal provoca:
- Hemiparesia.
- Hemiplejia.
- Dificultad para caminar.
- Pérdida de fuerza en brazo y pierna contralaterales.
Cuando también se afectan las fibras corticonucleares pueden aparecer alteraciones del movimiento facial.
Otros síntomas posibles
Dependiendo de la extensión de la lesión pueden observarse además:
- Disartria.
- Torpeza motora.
- Lentitud en los movimientos.
- Alteraciones de la marcha.
- Fatiga muscular.
En algunos pacientes pueden coexistir otros déficits neurológicos si el infarto se extiende hacia regiones vecinas del mesencéfalo.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se basa en la exploración neurológica y las pruebas de imagen.
La combinación de:
- Parálisis ipsilateral del III par craneal.
- Hemiplejia contralateral.
es altamente sugestiva del síndrome de Weber.
Las pruebas que habitualmente se utilizan incluyen:
- Resonancia magnética cerebral.
- Resonancia con difusión para detectar infartos agudos.
- Angio-RM.
- Angio-TC.
- Tomografía computarizada en la fase inicial.
Además, suele investigarse el origen del ictus mediante estudios cardiovasculares y vasculares.
Diferencias con otros síndromes del mesencéfalo
Existen varios síndromes que afectan el mesencéfalo y que comparten algunos síntomas, aunque presentan diferencias importantes.
Síndrome de Claude
Síndrome de Benedikt
Se caracteriza por:
- Parálisis ocular.
- Temblor.
- Movimientos involuntarios.
- Ataxia.
Síndrome de Nothnagel
Produce principalmente:
- Alteraciones cerebelosas.
- Problemas de equilibrio.
- Trastornos del movimiento ocular.
La presencia de una hemiplejia marcada distingue al síndrome de Weber de estos otros síndromes mesencefálicos.
Evolución y pronóstico
La recuperación depende de diversos factores, entre ellos:
- El tamaño del infarto.
- La rapidez con la que se instaura el tratamiento.
- La edad del paciente.
- La presencia de factores de riesgo vascular.
Algunos pacientes recuperan parcialmente la movilidad ocular y la fuerza muscular durante los meses posteriores, mientras que otros presentan secuelas permanentes.
Rehabilitación

La rehabilitación suele ser multidisciplinar e incluye diferentes intervenciones según las necesidades de cada persona.
Entre ellas destacan:
- Fisioterapia para recuperar la fuerza y la marcha.
- Terapia ocupacional para mejorar la autonomía.
- Rehabilitación visual cuando persisten alteraciones del movimiento ocular.
- Logopedia si existen dificultades para hablar o tragar.
La intensidad del tratamiento depende del grado de afectación neurológica.
Conclusión
El síndrome de Weber es un síndrome neurológico producido habitualmente por un infarto en la porción ventral del mesencéfalo. La asociación de parálisis del tercer par craneal en un lado y hemiplejia en el lado contrario del cuerpo constituye su principal característica clínica. Reconocer este patrón permite localizar rápidamente la lesión y orientar el diagnóstico hacia un síndrome alterno del tronco encefálico, facilitando una evaluación neurológica temprana y el inicio del tratamiento y la rehabilitación adecuados.
Si necesita información sobre NeuroAiD II, puede rellenar este formulario de contacto
"*" señala los campos obligatorios