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composición y dosificación ▸ Descubra si Neuroaid es adecuado para usted Acerca NeuroAiD es un tratamiento oral que ayuda a los pacientes de accidentes cerebrovasculares y lesiones cerebrales traumáticas que sufren déficits establecidos a recuperar su independencia funcional además de terapias de rehabilitación y ejercicios. Daño de la cápsula interna: cómo afecta al movimiento
isquemia

¿Qué es la cápsula interna?

Daño de la cápsula interna

La cápsula interna es un conjunto de fibras de sustancia blanca situado en la parte profunda del cerebro, entre el tálamo y los ganglios basales. Actúa como una «autopista» por la que circulan las señales nerviosas que permiten comunicar la corteza cerebral con otras estructuras del sistema nervioso.

A través de la cápsula interna pasan vías responsables de:

  • El movimiento voluntario.
  • La sensibilidad corporal.
  • El control de la musculatura facial.
  • La coordinación motora.
  • Parte de la información visual y auditiva.

Debido a la gran cantidad de fibras que contiene, una lesión pequeña puede provocar déficits importantes.

¿Cuáles son las causas del daño de la cápsula interna?

Las principales causas incluyen:

  • Ictus isquémico.
  • Hemorragia cerebral.
  • Infarto lacunar.
  • Traumatismo craneoencefálico.
  • Tumores cerebrales.
  • Esclerosis múltiple.
  • Enfermedades inflamatorias del sistema nervioso.

El ictus es, con diferencia, la causa más frecuente de lesión en esta región.

Síntomas del daño de la cápsula interna

Los síntomas dependen de la parte afectada y de la extensión del daño, aunque suelen aparecer de forma repentina.

Debilidad o parálisis

La manifestación más frecuente es la pérdida de fuerza en un lado del cuerpo (hemiparesia) o una parálisis completa (hemiplejia), ya que las principales vías motoras atraviesan esta estructura.

Alteraciones de la sensibilidad

También pueden aparecer:

  • Hormigueo.
  • Entumecimiento.
  • Disminución de la sensibilidad al tacto.
  • Alteraciones en la percepción del dolor y la temperatura.

Dificultad para hablar

Cuando la lesión afecta determinadas fibras nerviosas, algunas personas presentan disartria, es decir, dificultad para articular correctamente las palabras.

Problemas de coordinación

La pérdida de precisión en los movimientos y la dificultad para caminar también son síntomas relativamente frecuentes.

Espasticidad

Con el paso de las semanas o los meses puede aparecer un aumento del tono muscular, provocando rigidez y limitación del movimiento.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa en la exploración neurológica y en pruebas de imagen.

Las más utilizadas son:

  • Resonancia magnética (RM).
  • Tomografía computarizada (TAC).
  • Estudios vasculares cuando existe sospecha de ictus.

Estas pruebas permiten localizar la lesión y determinar su causa.

Tratamiento

El tratamiento dependerá del origen del daño.

Por ejemplo:

  • En un ictus isquémico el objetivo inicial es restablecer el flujo sanguíneo cuando sea posible.
  • En una hemorragia cerebral será necesario controlar el sangrado y prevenir complicaciones.
  • En enfermedades inflamatorias o desmielinizantes se emplearán tratamientos específicos.

Tras la fase aguda, la rehabilitación adquiere un papel fundamental.

Recuperación y rehabilitación

La recuperación puede ser muy variable. Algunas personas recuperan gran parte de la función perdida, mientras que otras presentan secuelas permanentes.

Los programas de rehabilitación suelen incluir:

  • Fisioterapia.
  • Terapia ocupacional.
  • Logopedia cuando existe afectación del habla o de la deglución.
  • Rehabilitación cognitiva si aparecen alteraciones de atención o memoria.

La intensidad del tratamiento dependerá de las necesidades individuales de cada paciente.

¿Qué secuelas puede dejar?

Daño de la cápsula interna

Las secuelas más habituales son:

  • Debilidad persistente en un lado del cuerpo.
  • Espasticidad.
  • Dificultad para caminar.
  • Alteraciones del equilibrio.
  • Problemas para realizar movimientos finos.
  • Fatiga.
  • Limitación en algunas actividades de la vida diaria.

La evolución dependerá de la gravedad de la lesión, de la rapidez con la que se inició el tratamiento y del compromiso con la rehabilitación.

¿Se puede prevenir?

No todas las lesiones de la cápsula interna pueden evitarse, pero sí es posible reducir el riesgo de las relacionadas con enfermedades vasculares.

Las principales medidas preventivas incluyen:

  • Mantener la presión arterial controlada.
  • Controlar la diabetes y el colesterol.
  • No fumar.
  • Practicar actividad física regularmente.
  • Mantener un peso saludable.
  • Seguir el tratamiento indicado por el médico en caso de enfermedades cardiovasculares.

Conclusión

El daño de la cápsula interna puede afectar de forma significativa al movimiento, la sensibilidad y la coordinación debido a la gran cantidad de fibras nerviosas que atraviesan esta estructura. Aunque las secuelas varían según cada caso, un diagnóstico precoz, el tratamiento adecuado y una rehabilitación individualizada son fundamentales para favorecer la recuperación funcional y mejorar la calidad de vida.

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