Inicio Acerca ▾ Biblioteca contacto pedido Acerca de NeuroAiD ▸ estudios clínicos ▸ perfil de seguridad ▸ Profesional médico
composición y dosificación ▸ Descubra si Neuroaid es adecuado para usted Acerca NeuroAiD es un tratamiento oral que ayuda a los pacientes de accidentes cerebrovasculares y lesiones cerebrales traumáticas que sufren déficits establecidos a recuperar su independencia funcional además de terapias de rehabilitación y ejercicios. Disección de la arteria vertebral: una causa de ictus poco conocida
isquemia

La disección de la arteria vertebral es una alteración vascular que puede provocar un accidente cerebrovascular (ictus) cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia determinadas regiones del cerebro. Aunque no es una de las causas más frecuentes de ictus, tiene una especial relevancia porque puede afectar a personas jóvenes y de mediana edad, incluso sin antecedentes importantes de enfermedad cardiovascular.

Detectar sus síntomas de forma precoz es fundamental, ya que un tratamiento temprano puede reducir el riesgo de complicaciones graves.

¿Qué es una disección de la arteria vertebral?

Disección de la arteria vertebral

Las arterias vertebrales son dos vasos sanguíneos que recorren la parte posterior del cuello y se unen para formar la arteria basilar. Su función es llevar sangre al cerebelo, el tronco encefálico y otras estructuras esenciales del cerebro.

La disección ocurre cuando se produce un desgarro en la capa interna de la arteria. La sangre se introduce entre las capas de la pared arterial, formando un hematoma que puede estrechar el vaso o favorecer la aparición de un coágulo.

Como consecuencia, el flujo sanguíneo hacia el cerebro puede disminuir o bloquearse, aumentando el riesgo de sufrir un ictus.

¿Qué provoca una disección de la arteria vertebral?

En muchos casos no existe una causa claramente identificable, aunque puede aparecer tras un traumatismo o un movimiento brusco del cuello.

Entre las causas y factores asociados se encuentran:

  • Accidentes de tráfico.
  • Golpes en la cabeza o el cuello.
  • Movimientos cervicales bruscos.
  • Manipulaciones del cuello.
  • Deportes de contacto.
  • Enfermedades del tejido conectivo.
  • Hipertensión arterial.

La mayoría de las personas no presentan factores de riesgo importantes antes de desarrollar esta lesión.

Síntomas más frecuentes

Los síntomas pueden aparecer de forma repentina o desarrollarse durante varias horas.

Los más habituales incluyen:

Dolor intenso en el cuello

Es uno de los signos más característicos y suele localizarse en la parte posterior del cuello o cerca de la base del cráneo.

Dolor de cabeza

Muchas personas describen una cefalea intensa y diferente a cualquier dolor de cabeza previo.

Mareo y vértigo

La disminución del flujo sanguíneo puede producir:

  • Sensación de giro.
  • Pérdida del equilibrio.
  • Inestabilidad al caminar.

Alteraciones visuales

También pueden aparecer:

  • Visión doble.
  • Visión borrosa.
  • Pérdida temporal de la visión.

Síntomas neurológicos

Si la disección provoca un ictus, pueden aparecer:

  • Debilidad en un lado del cuerpo.
  • Dificultad para hablar.
  • Problemas para tragar.
  • Falta de coordinación.
  • Entumecimiento de una extremidad.

Ante cualquiera de estos síntomas es imprescindible acudir de inmediato a un servicio de urgencias.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa en la exploración clínica y en pruebas de imagen que permiten visualizar las arterias del cuello y del cerebro.

Las más utilizadas son:

  • Angio-TAC.
  • Angiorresonancia magnética.
  • Resonancia magnética cerebral.
  • Ecografía Doppler de las arterias cervicales.
  • Angiografía cerebral en casos seleccionados.

Estas pruebas permiten confirmar la presencia de la disección y valorar si existe afectación del flujo sanguíneo.

Tratamiento

El tratamiento dependerá de la gravedad del caso y de la presencia o no de un ictus.

Puede incluir:

  • Medicación para disminuir el riesgo de nuevos coágulos.
  • Control estricto de la presión arterial.
  • Ingreso hospitalario para vigilancia.
  • Tratamiento específico del ictus cuando está indicado.
  • Técnicas endovasculares en casos concretos.

El objetivo es evitar nuevas complicaciones y preservar el flujo sanguíneo cerebral.

Recuperación

La evolución suele ser favorable en muchos pacientes cuando el diagnóstico se realiza de forma temprana.

En los casos en los que se ha producido un ictus, la recuperación dependerá de factores como:

  • La extensión de la lesión.
  • La rapidez del tratamiento.
  • La edad.
  • El estado general de salud.
  • La rehabilitación realizada.

Muchos pacientes recuperan gran parte de su funcionalidad durante los meses posteriores.

¿Puede volver a ocurrir?

Disección de la arteria vertebral

La recurrencia es poco frecuente, aunque el riesgo puede ser mayor en personas con determinadas enfermedades del tejido conectivo o alteraciones vasculares.

Por ello, el seguimiento por parte del neurólogo resulta importante para valorar la evolución y ajustar el tratamiento cuando sea necesario.

¿Se puede prevenir?

No siempre es posible prevenir una disección de la arteria vertebral, pero algunas medidas pueden ayudar a reducir el riesgo:

  • Controlar la hipertensión arterial.
  • Evitar traumatismos cervicales.
  • Utilizar correctamente el cinturón de seguridad.
  • Seguir el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.
  • Consultar al médico ante un dolor intenso y repentino en el cuello acompañado de síntomas neurológicos.

Conclusión

La disección de la arteria vertebral es una causa poco frecuente, pero potencialmente grave, de ictus. Reconocer síntomas como el dolor intenso en el cuello, el vértigo o la pérdida de fuerza puede acelerar el diagnóstico y mejorar el pronóstico. Un tratamiento precoz y un seguimiento adecuado son fundamentales para reducir el riesgo de complicaciones y favorecer la recuperación.

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